info@hispano-irish.es

Blog

Los restos perdidos del ‘Cid irlandés’ (El Mundo. Diario de Valladolid)

Ricardo García.EL MUNDO. DIARIO DE VALLADOLID. 18 Mayo 2020.

Comienza la búsqueda del antiguo convento de San Francisco donde fue enterrado Red Hugh O’Donell, el jefe de un clan del siglo XVII que forjó alianzas entre España e Irlanda en la guerra contra Inglaterra.

Un convento franciscano desaparecido y los restos mortales de un antiguo líder irlandés que combatió por rechazar las invasiones de Inglaterra. Lo que podría ser el argumento de una apasionante novela no es más que el proyecto arqueológico que Valladolid afronta desde ayer. Una excavación que, aprovechando las obras de peatonalización de la calle Constitución, tratará de hallar lo mucho o poco que quede del antiguo convento de San Francisco, que ya existía en los último años de la Edad Media y que ocupaba gran parte de lo que hoy es la zona más céntrica de la ciudad. De hecho, documentos de la época lo catalogan como uno de los monasterios más grandes de España y probablemente del mundo.

La excavación se centra en encontrar la conocida como Capilla de las Maravillas, un espacio de unos ochenta metros cuadrados donde se sospecha que descansan, o al menos descansaron, los restos de Red Hugh O’Donell, líder de un importante clan irlandés que batalló contra Inglaterra defendiendo su territorio y que buscó alianzas con la España de Felipe III en unos años en los que existía gran rivalidad con los británicos por el control de los océanos.

Se sabe, y así lo corrobora una placa instalada desde hace algunos años en el callejón de San Francisco, tras la Plaza Mayor, que Red Hugh falleció en el castillo de Simancas el 10 de septiembre de 1602, a causa de unas fiebres que contrajo en su visita a la que por aquel entonces era la capital del reino. No obstante, su muerte no está exentas de leyendas, puesto que tal y como relata Carlos Burgos, de la Asociación Hispano-Irish, aún hoy existen rumores de que pudo ser un espía inglés quién lo envenenara. Fuere cual fuere su aciago destino, O’Donell, al que algunos también llaman príncipe irlandés, fue enterrado en el convento franciscano de la capital, en la misma capilla en la que un siglo antes también fue inhumado Cristóbal Colón, otra figura que en este caso no necesita presentación y de la que se manejan varias certezas de que sus restos fueron trasladados desde Valladolid a un destino sin concretar. Su fallecimiento ya fue conmemorado en su momento en un acto al que asistieron tanto el embajador de Irlanda como uno de sus descendientes.

Según relata Burgos, Red Hugh O’Donell ya había mantenido otros contactos con la corona española, cuando también había pedido ayuda en sus contantes luchas contra una Inglaterra que pretendía hacerse con el control de la nación. De ahí que se forjara una alianza fuerte entre Irlanda y España, propiciada además por tratarse ambos de territorios católicos en enfrentamientos contra los británicos, mayoritariamente protestantes.

El levantamiento de los clanes irlandeses, sobre todo del clan de los O’Donell, afincados en el norte del país, y del clan de los O’Neil, fue una de las mayores respuestas contra los intentos de invasión ingleses de los que se tiene hoy día constancia. De hecho, fue a través de la intermediación de algunos de estos jefes o príncipes que Felipe III envió tropas a Irlanda para apoyar al ejército local. Pero a pesar de la alianza hispano-irlandesa, ambos ejércitos fueron derrotados en la batalla de Kingsale.

Tras esta dura derrota fue cuando Red Hugh decide desplazarse personalmente hasta España para solicitar un nuevo envío de tropas que frene la invasión de Irlanda, momento en el que se hospeda en el castillo de Simancas para acabar falleciendo poco tiempo después. La alta consideración en la que el rey tenía al O’Donell fue lo que hizo que fuera homenajeado con un entierro en el que su cuerpo fue trasladado en una carroza y estuvo acompañado por un cortejo real en su recorrido desde el Palacio Real, en la plaza de San Pablo, hasta el monasterio de San Francisco.

La figura de este príncipe irlandés y de su viaje a Valladolid es una retrato de como la ciudad fue durante algunos años uno de los grandes focos de poder en el mundo. Además sirve para conocer la propia historia de Irlanda, una nación que como el propio Burgos explica, «es un pueblo que siempre ha estado enfrentado a las múltiples invasiones inglesas». Una figura que para muchos ha pasado desapercibida y que sin embargo tuvo un papel protagonista en las relaciones que por aquel entonces mantenían dos de las grandes potencias marítimas. Por no hablar de su lucha para defender a su nación, una gesta que bien le ha valido el apodo de ‘el Cid irlandés’.

Pero la llegada del los restos del ‘Cid irlandés’ al convento no fue solo una casualidad, ya que Carlos Burgos hace mención también a la relación entre esta orden religiosa  y el clan de los O’Donnell, que apoyó la creación de varios de sus monasterios en la zona norte de Irlanda. También comenta que Red Hugh fue inhumado vistiendo el hábito tradicional de los monjes de San Francisco, algo que también compartió con Cristóbal Colón.

Ahora, más de 400 años después de su fallecimiento, una excavación arqueológica buscará los restos de ‘el Cid irlandés’ después de que varios investigadores hayan estudiado todo lo relacionado con el monasterio de San Francisco desde hace diez años. Burgos no quiere dejar pasar la oportunidad de reconocer el trabajo de dos de los investigadores, Óscar Burón y Juan Carlos Urueña; además del de los arqueólogos Olatz Villanueva y Jesús Misiego, por haber hecho posible que ahora se pueda buscar con cierta precisión la tumba de O’Donnell.

Las obras que comenzaron ayer no pretenden dejar al descubierto todo el monasterio, principalmente porque dada su extensión es totalmente inviable, si no que se enfocarán únicamente en la Capilla de las Maravillas, que se estima que estaba ubicada lo que actualmente es la calle de la Constitución, y se extiende algunos metros por debajo del edificio del Banco Santander. La intervención se hará en torno a unos tres metros de profundidad, y en primer lugar se prevé que se localicen los restos originales de la capilla, para después pasar a la ardua labor de localizar los resto de Red Hugh O’Donnell, siempre y cuando sigan ahí.

Por el momento, los técnicos que trabajan en el proyecto apenas han logrado arañar la superficie. Queda mucho por ‘escarbar’ hasta desvelar los secretos que oculta un monasterio que está clausurado desde la desamortización de Mendizábal. Pero en el caso de que la excavación logre su objetivo, añadirá un nuevo capítulo al extenso libro que recoge los grandes momentos históricos en los que Valladolid ha sido siempre protagonista.

Post a comment